La valorización de empresas es un proceso complejo que requiere análisis, criterio y contexto. No se trata de aplicar una fórmula automática, sino de estimar de manera razonable cuánto vale un negocio hoy, considerando su capacidad de generar valor en el futuro y los riesgos asociados a su operación.
Existen distintos métodos de valorización de empresas, cada uno con supuestos, alcances y limitaciones propias. Uno de los enfoques más utilizados y robustos es la valorización por Flujos de Caja Descontados (DCF), pero también se reconocen el método de múltiplos por ventas o el que se a valor de liquidación.
El valor final de una empresa dependerá, entre otras variables, de las proyecciones de flujos y del riesgo del negocio, que muchas veces se conjuga con la tasa de descuento (a mayor riesgo, mayor es la tasa). Por esta razón, pequeñas variaciones en los supuestos pueden generar diferencias relevantes en el valor estimado.
Es importante entender que no existe un único método válido para todas las empresas. Dependiendo del tipo de negocio, su etapa de desarrollo y la información disponible, será necesario utilizar distintos enfoques de valorización, ya sea de forma individual o complementaria.
¿Qué métodos se aplican usualmente para valorizar una empresa?
Descuento por flujo de cajas (DCF)
El descuento por flujo de cajas es el método más confiable para poder realizar de forma correcta una valorización de empresas. Esta fórmula consiste en valorar a una empresa, dependiendo de la capacidad que tiene ésta de generar flujos de caja libres futuros (FCF).
La fórmula para valorizar tu empresa y determinar el descuento de flujo de caja es la siguiente:

En esta fórmula se puede comprender que:
FC: El Flujo de Caja se puede obtener a raíz de la cuenta de resultados, como también, a través del estado de efectivo de la empresa.
Normalmente siempre se toma el flujo de caja actual y se proyecta a los años futuros (n), por ejemplo, 2, 4, 6, 10 años…
r: La tasa de descuento, también conocida en algunas fórmulas como k, es la tasa a la cual se le actualizarán los flujos de caja de cada año.
En esta tasa, se suele utilizar el WACC como tasa de descuento, siendo entre el 8 o 15%, dependiendo del tipo de riesgo existente a la hora de aplicar la valorización de empresas.
Ventajas: A través de este método de valorización de empresas, se puede obtener el valor en las oportunidades de crecimiento, el costo del capital y el valor del dinero en el tiempo (largo plazo).
Desventajas: Se basa en un futuro incierto. Una de las grandes desventajas que posee este método de valorización de empresas es que el futuro es incierto, lo que hace que se planteen supuestos acontecimientos para poder arrojar el resultado. Aunque no existe un método preciso que pueda saber lo que pasará a futuro, este método al menos se intenta acercar.
Por otro lado, este método únicamente se enfoca en los flujos de caja, de allí su nombre. En general, ignora otros elementos que quizás pueden ser importantes como los pasivos, la información histórica de la empresa, lo intangible, entre otros.
Múltiplo por ventas
Este método para la valorización de empresas se basa únicamente en el valor de las ventas que ha obtenido la empresa. El cálculo es bastante sencillo: simplemente deberá multiplicar las ventas por una cifra determinada.
Por ejemplo, si la empresa vendió 1.000$ (USD), en los últimos 12 meses, los analistas determinarán cuál es la cifra correspondiente para esa venta. En caso de que sea 2, se multiplicará esa venta por 2. Entonces el valor de la empresa es de 2.000$ (USD).
Ventajas: Al basarse en información histórica de transacciones comparables, este método refleja de manera directa lo que el mercado ha estado dispuesto a pagar por empresas con modelos de negocio similares, aportando una referencia concreta y observable para estimar valor.
Desde el punto de vista técnico, su aplicación es relativamente sencilla en comparación con metodologías más complejas como el descuento de flujos de caja (DCF), lo que permite obtener estimaciones rápidas y comprensibles sin recurrir a proyecciones extensas ni a supuestos de largo plazo.
Asimismo, el uso de múltiplos permite comparar empresas de distintos tamaños y niveles de ventas, ya que el propio múltiplo actúa como un mecanismo de normalización, facilitando la comparación entre compañías con escalas operativas diferentes.
Desventajas: Solamente evalúa la situación operacional. Este método solo está enfocado en poder determinar el estado actual de la situación operacional de la empresa, omitiendo todo lo demás que esta incorpora , entre ellas las oportunidades de crecimiento de las empresas.
Además, vale acotar que los múltiplos muchas veces ocultan aspectos que son difíciles de conseguir, como los términos de pago de la venta de la empresa (efectivo o acciones de empresa compradora), o bien que muchas veces, parte del monto está sujeto al cumplimiento. Ese tipo de escenarios pueden generar mucha variación en el múltiplo.
Otra de sus desventajas radica justamente en la dificultad de encontrar empresas similares, tanto en mercado, como operación, entre otros.

¿Qué otros métodos se utilizan para valorizar una empresa?
Además de los métodos principales de valorización, como el descuento de flujos de caja o los múltiplos por venta, existen otros enfoques que cumplen un rol complementario dentro de un proceso de valoración.
Estos métodos no suelen utilizarse de manera aislada para definir el valor final de una empresa en marcha, pero sí aportan referencias útiles en contextos específicos, permiten establecer pisos de valor o ayudan a contrastar los resultados obtenidos por otros modelos.
Método de valor de liquidación
El método de valor de liquidación consiste en estimar cuánto valdría una empresa si todos sus activos fueran vendidos individualmente en el mercado y se utilizaran esos recursos para pagar sus obligaciones. En términos simples, busca responder a la pregunta: ¿cuánto quedaría para los accionistas si la empresa dejara de operar y liquidara su patrimonio hoy?
Para ello, se consideran los valores realizables de los activos, propiedades, maquinaria, inventarios, inversiones, entre otros, descontando pasivos, costos de venta, gastos de cierre y eventuales descuentos por una venta acelerada. A diferencia de otros métodos, el valor de liquidación no incorpora expectativas de crecimiento, generación futura de flujos ni sinergias operativas, sino que se enfoca exclusivamente en la situación patrimonial actual.
Es importante aclarar que este método no es el más preciso para valorizar una empresa en funcionamiento. De hecho, suele representar un escenario conservador o de piso, útil como referencia en contextos de insolvencia, liquidación, quiebra o evaluación de alternativas extremas. Su principal fortaleza está en su simplicidad conceptual y en que se apoya en valores observables de mercado, pero esto mismo limita su alcance estratégico.
A diferencia del método de descuento de flujos de caja, el valor de liquidación no refleja la capacidad del negocio para generar valor en el tiempo. Por esta razón, en empresas operativas, con continuidad y proyección, este enfoque rara vez representa el valor económico real de la compañía, ya que ignora intangibles clave como la marca, el know-how, las relaciones comerciales y la rentabilidad futura.
Ventajas: Una de las principales ventajas de este método es que entrega una referencia clara y tangible del valor mínimo de una empresa, basada en sus activos netos realizables. Esto puede ser especialmente útil para acreedores, procesos concursales o análisis de riesgo, donde interesa conocer cuánto respaldo patrimonial existe frente a escenarios adversos.
Desventajas: Su principal desventaja es que ofrece una visión estática y limitada del valor de la empresa, ya que solo considera un momento específico en el tiempo y no captura el potencial futuro del negocio. Además, los activos contables o físicos no siempre reflejan adecuadamente el verdadero valor económico de la empresa, especialmente cuando gran parte de este se encuentra en intangibles o en su capacidad de generar flujos sostenibles.
Por esta razón, el valor de liquidación no es un método adecuado para valorizar empresas en marcha, sino una herramienta complementaria que debe interpretarse con cautela y siempre en conjunto con otros enfoques de valoración.
Método de los dividendos
El método de los dividendos, también conocido como Dividend Discount Model (DDM), es un enfoque de valorización que estima el valor de una empresa a partir del valor presente de todos los dividendos futuros que se espera que entregue a sus accionistas.
Bajo este método, el valor intrínseco del patrimonio de una empresa se explica exclusivamente por los flujos efectivamente recibidos por los accionistas, es decir, los dividendos.
La lógica detrás de este método es que, desde la perspectiva del accionista, los dividendos representan el único flujo de caja “real” y tangible recibido por su inversión. Por lo tanto, el valor de una acción hoy corresponde a la suma de los dividendos futuros esperados, descontados a una tasa que refleje el riesgo del negocio y el retorno exigido por los accionistas (costo de capital propio).
En su versión más simple, el modelo asume que los dividendos crecerán a una tasa constante en el tiempo. En este caso, el valor de la empresa se obtiene dividiendo el dividendo esperado del próximo período por la diferencia entre el costo de capital propio y la tasa de crecimiento esperada de los dividendos.
Para empresas con ciclos menos estables, el modelo puede adaptarse a esquemas de dos o más etapas, donde se consideran períodos iniciales de mayor crecimiento seguidos por una fase de crecimiento estable de largo plazo.
Ventajas: Una de las principales ventajas del método de los dividendos es su simplicidad conceptual. Al basarse exclusivamente en los dividendos, evita algunas de las complejidades y ajustes subjetivos presentes en otros métodos, como el descuento de flujos de caja, donde es necesario estimar múltiples variables operacionales y financieras.
Además, es un método coherente desde la perspectiva del accionista, ya que valora directamente los flujos que efectivamente recibe el inversionista. Esto lo hace especialmente útil en industrias reguladas o altamente maduras, donde los dividendos son estables y reflejan razonablemente la situación financiera de la empresa.
Desventajas: La principal limitación del método de los dividendos es que solo es aplicable a empresas que reparten dividendos de manera regular y predecible. En compañías en crecimiento, startups o empresas que reinvierten sus utilidades, este método pierde totalmente sentido, ya que no existen dividendos representativos que descontar.
Otra desventaja relevante es su alta sensibilidad a los supuestos, especialmente a la tasa de crecimiento de los dividendos y al costo de capital propio. Pequeñas variaciones en estos parámetros pueden generar cambios significativos en el valor estimado, lo que reduce la robustez del resultado.
Adicionalmente, el método no considera otras formas de retorno al accionista, como recompras de acciones, que en la práctica han reemplazado parcialmente a los dividendos en muchas empresas.
Por estas razones, el método de los dividendos suele utilizarse como un enfoque complementario, más que como metodología principal de valorización, especialmente cuando se analiza una empresa en funcionamiento y con expectativas de crecimiento relevantes.

¿Dónde acudir para hacer una valorización de empresas?
Realizar una valorización de empresas no es solo un ejercicio financiero, sino una decisión estratégica que requiere rigor metodológico, criterio profesional y una comprensión profunda del contexto del negocio. Contar con un equipo especializado marca la diferencia entre un valor meramente teórico y uno realmente defendible frente a inversionistas, socios, compradores o reguladores.
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